Cuestión de perspectiva

Viene bien de vez en cuando quitarse el maquillaje, los
tacones y el sujetador que tanto nos aprieta. Las máscaras, los prejuicios y la
mugre en general. Viene bien frotarse la piel para dejar fluir la suciedad
que se te ha quedado con cada mala experiencia adherida a la piel.
Salir de la zona de confort no está nada mal. Perderse por
las calles de una ciudad desconocida, que se te apague el móvil e intentar
sobrevivir con un mapa de esos antiguos, de otra era. Llegar a la meta será
entonces más satisfactorio. En un mundo donde todo ya está masticado, supone un
reto cocinar algo nuevo.
Con intriga,
Claudia Frey
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